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Huawei contra Estados Unidos

Es claro que estamos ante un reacomodo en la esfera geopolítica y económica del planeta Tierra. Desde el fin de la Guerra Fría con la caída de la Unión Soviética y del muro de Berlín, los Estados Unidos quedaron como potencia hegemónica. Desde entonces, a 30 años de los acontecimientos que definieron el principio del siglo XXI, vemos consolidarse el poder de una potencia emergente, milenaria civilización cuyo siglo XX fue convulso, pero el presente siglo es para China muy prometedor.

La mano de obra barata china no ha quedado en mera manufactura. Los chinos han aprendido de las empresas occidentales: han despegado y creado su propio camino. Las marcas chinas empiezan a tener impacto a nivel mundial, y sus avances preocupan al hegemón actual.

Huawei, ZTE, Xiaomi, Hisense, Lenovo, tienen cada vez mayor nicho de mercado y van dejando atrás la idea de lo que «Hecho en China» es de baja calidad.  No solo han aumentado la eficiencia de sus productos sino que son fuentes de innovaciones cada vez más interesantes de puerta al internet de las cosas, las energías renovables, telecomunicaciones y la inteligencia artificial.

Las trabas comienzan a multiplicarse. En el marco de la guerra comercial que actualmente libran los Estados Unidos y China, han estado sucediéndose actos de incremento de aranceles y veto para realizar negocios entre compañías estadounidenses y Huawei, particularmente.

Huawei comienza a lidiar con los ataques del gobierno norteamericano a partir del 2018, cuando en el CES, el evento de electrónica de consumo que anualmente se lleva a cabo en las Vegas, AT&T dio marcha atrás a un acuerdo en el que la compañía estadounidense vendería el Huawei Mate 10 Pro.  Esta traición fue el primer movimiento de presión significativo por parte de Estados Unidos. De igual forma, Verizon, también rescindiría el contrato con Huawei a los días después que lo hizo AT&T.

Entre enero y febrero del 2018, las presiones comienzan a llegar de las agencias de gobierno estadounidense, alegando que

«Estamos profundamente preocupados por los riesgos de permitir que cualquier empresa o entidad comprometida con gobiernos extranjeros que no comparten nuestros valores adquieran posiciones de poder dentro de nuestras redes de telecomunicaciones»

Christopher A. Wray, director del FBI

En marzo del mismo año, Best Buy, uno de los mayores distribuidores de artículos electrónicos, retiró los artículos de Huawei, a lo que se sumaría la prohibición de usar teléfonos ZTE y Huawei por parte de empleados del gobierno de EEUU.

Las medidas de empresas y gobiernos occidentales han ido en aumento. Australia, como aliado histórico de EEUU, prohibió a Huawei y ZTE el desarrollo de la tecnología 5G en la isla.

Terminando el año 2018, occidente da un fuerte golpe: en Canadá es arrestada Wanzhou Meng, directora financiera de Huawei e hija de Ren Zhengfei por «haber violado embargos con Irán».

El gobierno chino respondió al arrestar a dos turistas canadienses y decir que eran presuntos espías. Finalmente, antes de año nuevo, Meng salía de prisión tras pagar fianza.

El gobierno de Donald Trump, quiere hacer a Estados Unidos grande, otra vez (Make America great again), esto quiere decir que las principales empresas y recursos deben provenir y ser producidos en suelo estadounidense (Proteccionismo).  Y China, es el obstáculo más serio para lograr cimentar sus  objetivos. Pekín ha entendido bien las reglas del comercio internacional y ha avanzado en ese camino a tal punto que el otrora defensor del libre mercado se encuentra haciendo lo posible para frenar este avance, y acotarlo. Contrariedades de la historia (política económica).

Así cerraba el 2018, con duelos entre privados subyugados a los gobiernos. ¿Y el libre mercado?

El año 2019 no sería más tranquilo, sino que se elevaría la tensión. Y en mayo, comenzaron los ataques cuando Estados Unidos declaró emergencia nacional para protegerse del espionaje extranjero. Donald Trump lanzó este decreto el 16 de mayo del 2019, al ver comprometido los datos de empresas y/o ciudadanos ya que el mayor proveedor de equipo de redes ha pasado a ser mayormente chino.

Un mes antes, Japón negaría a Huawei seguir desarrollando la tecnología 5G en su suelo.

Finalmente, vino el momento de quiebre: empresas estadounidenses dejarían de hacer negocios con Huawei. Así es, en una decisión, más política que comercial, la Casa Blanca instó a varias empresas a suspender sus relaciones comerciales con la compañía de Ren, y la agregaron a la «lista negra» que en inglés es «Entity list«. Esta ha servido desde 1997 para registrar todos aquellos entes que pudieran ser peligrosos para la seguridad nacional.

Google, Qualcomm, Intel y Microsoft, cortaron relaciones en sintonía con esta medida, y el inminente abandono de Android de los móviles Huawei dejaba inciertos a los usuarios. Así como un análisis dentro de Huawei sobre las medidas que habría que aplicar, sobre todo de las piezas que componen los dispositivos para salir abantes.  Además de que la tecnología 5G y la estructura generada se quedaba en suspenso.

Pero bueno, ¿Bajo qué argumentos se hicieron estos movimientos? Según Estados Unidos, Huawei podría estar espiando y haciendo uso de datos tanto de ciudadanos como de agencias de gobierno, así como violando varias patentes. Sin embargo, en cuanto al tema del espionaje no se han publicado pruebas de que la empresa china esté realmente espiando.

Desde la propiedad intelectual, las violaciones con respecto a Irán y el espionaje, son los puntos que ha presentado Estados Unidos para estos ataques. En caso de que tales actos estén debidamente probados, Huawei deberá responder en consecuencia, así como cualquier otro que intente algo similar.

Ante esta envestida Ren Zhengfei decía:

«Si un país se cierra y trata de hacer su propia versión de un producto para sí mismo, no sólo se estancará la escala de producción, sino que también aumentarán los costes. No hay forma de que el producto pueda satisfacer las necesidades de la sociedad».

Estamos a 27 de agosto del 2019, el gobierno de Trump ha extendido a 90 días la licencia para que Huawei continúe comprando y haciendo negocios con compañías estadounidenses, bajo el argumento de no afectar tan abruptamente a los consumidores. Ren Zhengfei, declaró en días recientes que la empresa se encontraba en modo batalla, previendo que lo peor está por ocurrir y redoblando esfuerzos para adquirir mediante otros proveedores o fabricando los componentes que  pudieran hacer falta una vez que el veto definitivo llegara aplicarse. En los móviles, el principal temor para el usuario es dejar de contar con Android y las aplicaciones y servicios de Google, por lo que ya presentaron Harmony OS, su propio sistema operativo.

Todavía falta mucha historia por escribirse en esta batalla, que pone de manifiesto las fuerzas de las dos mayores economías del planeta. Por definir falta mucho, y ambos bloques deberán tener en cuenta lo que dijo Tucídides en el 420 a.C. :

 

El verdadero, el temible enemigo es el error en el cálculo y en la previsión.

 

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